En el marco de los 35 años de Metrorrey, hablar de movilidad urbana en Nuevo León no puede limitarse a unidades, rutas, estaciones o infraestructura. Cuando hablamos de movilidad también nos referimos al tiempo invertido en trayectos, condiciones de calidad de vida que se modifican al utilizar el transporte público, oportunidades que se ganan o se pierden por vivir alejados de los centros urbanos, y en este contexto, claramente tenemos que hablar también del diseño de ciudad que ha obligado a las personas a trasladarse cada vez más lejos.
En nuestro Estado también es indispensable reconocer y hablar de quiénes participan en las decisiones que definen cómo nos movemos, donde vivimos y a que tenemos acceso. Reconociendo principalmente las autoridades de gobierno con atribuciones para cambiar el entorno.
Durante años, la participación ciudadana fue vista muchas veces como un requisito o un proceso de simulación para legitimar una decisión de gobierno. Sin embargo, la sociedad civil transformó esa narrativa y logró que participar sea una vía real para incidir en las decisiones públicas. Los espacios que hoy ocupa la sociedad civil en organismos como Metrorrey o el Instituto de Movilidad y Accesibilidad de Nuevo León son resultado de luchas por una participación vinculante, transparente y representativa.
Podemos destacar la importancia de los espacios de participación ciudadana en dos dimensiones. La primera es simbólica, porque representa el reconocimiento de que la ciudad no se construye únicamente desde el gobierno, sino también desde la ciudadanía organizada. La segunda es operativa, porque permite que distintas perspectivas, conocimientos y experiencias lleguen a los espacios de toma de decisiones.
Los espacios de participación permiten incorporar la voz de la ciudadanía y acercar las decisiones públicas a la realidad de quienes viven todos los días las consecuencias de un sistema que aún tiene grandes retos.
Hoy, la movilidad urbana es la principal preocupación en Nuevo León. En los últimos años ha tomado un lugar central en la conversación pública, incluso por encima de otros temas históricamente prioritarios como la seguridad. Por eso, la participación ciudadana en este tema no es opcional, es un componente indispensable para construir soluciones integrales.
En este contexto, la presencia de Consejo Cívico en el Consejo de Administración de Metrorrey y en la Junta de Gobierno del Instituto de Movilidad y Accesibilidad es relevante. Porque nuestro rol no se trata solo de estar en esos espacios, sino de asumirlos como mecanismos de rendición de cuentas, transparencia e incidencia. Nuestra participación cobra sentido cuando se traduce en preguntas, propuestas, debates, acuerdos y seguimiento.
Desde estos espacios, Consejo Cívico busca contribuir a que las decisiones sobre movilidad se piensen a favor del servicio público, y que incluyan criterios como accesibilidad universal, calidad y uso responsable de los recursos públicos. También permite tender puentes entre autoridades, especialistas, organizaciones, activistas, academia y ciudadanía, fortaleciendo una gobernanza más abierta y colaborativa, y apostando a procesos democráticos sólidos
La participación de Consejo Cívico en la conversación de movilidad no es exclusiva de estos espacios, también generamos recursos, procesos, y articulamos grupos, que abonen a la construcción de mejores políticas públicas y respuestas a las crisis. Por ejemplo, a través de la encuesta Así Vamos, del eje Cómo Vamos Nuevo León, generamos información útil para entender cómo vive la ciudadanía los problemas de movilidad, qué necesidades identifica y cómo evalúa las acciones de las autoridades para dar solución. Esa evidencia permite generar propuestas de incidencia.
También, a través del eje de Causas Ciudadanas, la organización impulsa la articulación de actores sociales para construir un frente común que participe activamente en el diseño, ejecución y evaluación de la política pública de movilidad. Porque ningún organismo, por sí solo, puede resolver un desafío de esta magnitud. Se necesita coordinación, visión de largo plazo y ciudadanía involucrada.
En el marco del 35 aniversario de Metrorrey, no solo debe invitarnos a mirar hacia atrás, sino a preguntarnos qué movilidad queremos para las próximas décadas, y como lo que se ha construido hasta ahora nos ubica en uno de los tres estados con un sistema de metro pero también nos motiva a identificar áreas de oportunidad e impulsar desde nuestros espacios de participación ciudadana a la no repetición Participar desde espacios establecidos por mecanismos institucionales, y desde espacios grupales es reafirmar que la ciudad y sus sistemas de transporte deben pensarse y crearse en beneficio de la población, y para que esto suceda debe garantizarse el derecho a participar.