En un mundo saturado de información, donde la posverdad compite con los datos verificados y las narrativas falsas se propagan más rápido que los hechos, contar con herramientas confiables para saber qué piensa la sociedad sobre su entorno —como las evaluaciones que presenta Cómo Vamos Nuevo León— no solo es deseable, sino urgente. Pero además de tener datos, es muy importante saber qué se mide, cómo se mide y con qué voces se construye dicho conocimiento. Ahí está la diferencia entre un número frío y una herramienta ciudadana viva.


Con esa visión, yCo. Centro de Fortalecimiento y Cómo Vamos Nuevo León reunieron el pasado miércoles 16 de julio a 60 personas representantes de organizaciones civiles y líderes sociales, para participar en el encuentro “Así Vamos 2024: Resultados y Diálogo con OSCs”, que tuvo como objetivo abrir la encuesta Así Vamos a la retroalimentación del sector social y construir, en conjunto, una versión optimizada para la edición 2025.
Desde el Instituto Nuevo Amanecer ABP, la jornada comenzó a las 10:00 a.m. con la presentación de Tatiana Fraga y Luis Ávila, directivos de yCo. y Cómo Vamos Nuevo León, respectivamente, quienes coincidieron en que integrar diversas miradas en esta herramienta pública la vuelve más útil, representativa y transformadora. Inmediatamente después, la gerente de evaluación e investigación de Cómo Vamos Nuevo León, Lesly Garza, presentó de manera general los resultados de la Encuesta Así Vamos 2024.
Una vez dado el contexto, las personas trasladaron su conversación a una de las nueve mesas de trabajo temáticas: salud, educación, medio ambiente, movilidad, seguridad, economía, migración, género y gobierno. Las y los participantes se agruparon según su experiencia y afinidad con una consigna clara: identificar oportunidades para mejorar la encuesta Así Vamos, cuestionar lo que se mide hoy y proponer nuevas formas de capturar la realidad.

Un ejemplo fue la mesa de seguridad donde se habló de un ángulo muchas veces invisibilizado de acuerdo a distintas : la violencia que enfrentan niñas, niños y adolescentes. Quedó claro que hacen falta indicadores más específicos y sensibles a este grupo.
En la mesa de movilidad, la conversación giró en torno a la diferencia de caminar por calles vecinales que por avenidas amplias e intransitables. ¿Cómo medir la experiencia peatonal sin perder de vista estos matices?
Otro ejemplo ocurrió en la mesa de medio ambiente, donde surgió una idea contundente: más allá de saber si las personas creen que el aire está contaminado, hay que preguntar cómo esa contaminación ha afectado su salud y su vida diaria.

Las mesas de economía y educación también fueron reveladoras. Se propuso no solo conocer el ingreso de los hogares, sino entender cuántas personas lo generan y cuántas dependen de él. Y en el caso de la educación, se insistió en ir más allá de la infraestructura y explorar con mayor detalle la calidad del aprendizaje, la preparación docente y la utilidad de los contenidos.
Más allá de los ejemplos concretos, este ejercicio no solo enriqueció los contenidos de la encuesta: también reafirmó una convicción. Las herramientas públicas más valiosas no son las que solo informan, sino las que se abren al diálogo, se dejan cuestionar y evolucionan con las voces de quienes habitan la realidad que miden.

Por eso es tan importante que más personas y organizaciones se sumen a estos procesos. Porque cada pregunta que se mejora, cada tema que se incorpora y cada mirada que se escucha, ayuda a que Así Vamos no sea solo un diagnóstico, sino una brújula colectiva.
Construir conocimiento desde lo compartido es una forma de fortalecer la democracia. Y cuando los datos reflejan lo que realmente nos importa son más que solo números, se convierten en herramientas vivas, con el poder de transformar nuestro entorno.
Este ejercicio colectivo demostró algo claro: participar es también una forma de incidir.
