La donación voluntaria y habitual de sangre en México permanece como un reto

¿Cuál es la situación de nuestro país?

De acuerdo con los datos publicados por la OPS en 2024¹ y por el Centro Nacional de la Transfusión Sanguínea² (órgano regulador de la medicina transfusional en nuestro país, dependiente de la Secretaría de Salud), la donación de sangre voluntaria y habitual —es decir, sin que nadie la solicite para pacientes específicos— se encuentra en un intervalo entre el 5 y el 8 %.

 

¿Qué significa esto?

Significa que, para que haya sangre suficiente y disponible oportunamente para atender las necesidades de los pacientes, el proceso habitual es que los propios pacientes o sus allegados soliciten que haya personas que acudan a donarla. Los objetivos son: cumplir con el requisito de la donación, ya sea para el paciente que la requiere en ese momento o para reponer la sangre utilizada; así como contar con disponibilidad para requerimientos transfusionales de otros pacientes. A este tipo de donación se le llama donación familiar o de reposición³.

 

¿Qué problemática genera?

Se genera una percepción constante de urgencia que conlleva a recurrir a actos desesperados, como ofrecer gratificaciones por la donación de sangre. (Cabe recordar que está prohibido el comercio de órganos, tejidos y células, y que la donación de éstos con fines de trasplante se rige por principios de altruismo, ausencia de ánimo de lucro y confidencialidad; su obtención y utilización deben ser estrictamente a título gratuito)⁴.

Adicionalmente, se propicia que acudan a donar personas que no conocen los requisitos básicos para llevar a cabo esta actividad, lo que desencadena una cascada de situaciones que no abonan de forma positiva a convertir el acto de donar sangre en un proceso natural y recurrente. Entre estas situaciones están: un alto índice de rechazo por acudir en condiciones inadecuadas y la sensación de frustración e impotencia al no poder ayudar.

Quienes, de alguna forma, han escuchado acerca de la necesidad de donar sangre, en muchas ocasiones prestan más atención a los mitos que a las realidades científicas y normativas, lo que perpetúa —por malas experiencias asociadas con el rechazo y la pérdida de tiempo— información errónea que provoca que la población, en general, no se acerque con certeza a donar sangre.

 

¿Qué propuestas de solución existen?

Se necesita una difusión masiva y constante sobre los requerimientos de transfusión, los requisitos básicos para ser donante voluntario y habitual, así como sobre los hechos reales con respecto a la donación de sangre.

La transfusión es necesaria no solo para cirugías, accidentes, pacientes con cáncer, problemas hematológicos u otros padecimientos; también se requieren transfusiones diariamente para algunas pacientes durante el parto. De acuerdo con las estadísticas, una de cada diez personas requerirá una transfusión alguna vez en su vida.

  • La donación de sangre puede ser llevada a cabo por personas entre los 18 y los 65 años.
  • Se puede acudir a donar cada ocho semanas, sin exceder un total de cuatro veces al año en el caso de los hombres, y tres veces al año en el caso de las mujeres.
  • El peso mínimo para donar es de 50 kilogramos.
  • Se puede donar si se padeció hepatitis antes de los 10 años.
  • También es posible donar si se tienen tatuajes o perforaciones (en este último caso, se debe retirar el arete si está en mucosas, 72 horas antes de donar), o si se ha recibido tratamiento de acupuntura, microblading o escarificaciones, después de doce meses de habérselos realizado.
  • Asimismo, se puede donar si se ha tenido una cirugía mayor (después de seis meses), una cirugía menor (siete días después) o si se ha recibido una transfusión (un año después)³.
  • No se puede acudir a donar si se ha padecido Hepatitis B, Hepatitis C, VIH, enfermedad de Chagas, si se está embarazada, amamantando o si se está enfermo³.
  • El volumen de sangre que se dona es de 450 mililitros (hombres o mujeres)³.
  • Es recomendable hacer más campañas de donación de sangre fuera de los hospitales: en escuelas, empresas, organizaciones, etc.

Cuando la población recibe información clara, real y permanente, así como un llamado a la acción desde sus primeros años de vida, con el tiempo la introyecta, la toma como propia y actúa en consecuencia, de forma orgánica y natural, asumiendo su responsabilidad como parte integral y empática de la solución. En este caso, frente a problemas de salud que pueden ser atendidos a través de transfusiones de sangre, son este tipo de personas quienes acudirán a donar sangre de forma voluntaria y habitual, y cambiarán el estado actual —el paciente esperando por la sangre— por otro más ideal: la sangre esperando por el paciente, mejorando así la seguridad transfusional, como lo recomiendan organizaciones tanto nacionales como internacionales: “Autosuficiencia en la provisión de sangre y hemocomponentes seguros mediante 100% de donaciones voluntarias no remuneradas”1

La donación de sangre, en forma voluntaria y habitual, tiene las mejores implicaciones en salud y vigilancia epidemiológica para la población en general.


Bibliografía 

  1. Suministro de sangre para transfusiones en los países de América Latina y el Caribe 2018-2020 OPS/IMT/QR/23-0003. © Washington, D.C., 2024.
  2. Suministro de sangre y componentes sanguíneos para transfusiones en los estados de la república mexicana en el año 2023. Primera versión. 15 DE ABRIL DE 2024.  Doi: https://www.gob.mx/salud/cnts
  3. NORMA Oficial Mexicana NOM-253-SSA1-2012, Para la disposición de sangre humana y sus componentes con fines terapéuticos. Secretaría de Salud.
  4. Ley general de salud 1987. Gobierno de México. Capítulo III Trasplantes. Artículo 327
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