Hay al día de hoy 195 países reconocidos en el mundo. Entre nosotros hemos peleado, invadido, redelimitado fronteras muchas más veces de las que podamos imaginar. Tras la tragedia que representó la segunda guerra mundial en donde 85 millones de personas perdieron la vida, el mundo busca la forma en que podamos dialogar y resolver diferencias pacíficamente, proteger los derechos humanos y el bienestar global. Así es como en 1945 se establece la ONU.
Desde entonces a la fecha, como planeta, a través de la ONU, hemos podido ponernos de acuerdo y firmar más de 500 tratados multilaterales que abarcan una variedad de temas como derechos humanos, desarme, medio ambiente, desarrollo sostenible y cooperación internacional.
Uno de estos tratados es el acuerdo Kunming-Montrèal. Se llama así por ser adoptado en Kunming China en 2021 y Montrèal Canadá en 2022. ¿De qué trata?
Desde finales del siglo XX, a partir de la publicación del informe GLOBAL BIODIVERSITY ASSESSMENT, el planeta reconoce que estamos en medio de una crisis de pérdida de biodiversidad, una crisis que se considera más preocupante que el cambio climático porque afecta la base misma de la vida en la tierra.
Actualmente la tasa de extinción de especies es tal, que los científicos advierten que estamos entrando a la SEXTA EXTINCION MASIVA. (La quinta fue hace 66 millones de años por el impacto de un asterioide en Yucatán, y sus consecuencias fue la extinción del 75% de las especies, incluyendo los dinosaurios). El acuerdo Kunming-Montrèal presenta medidas urgentes para abordar esta situación crítica.
Su meta más destacada es la ambición de proteger al menos el 30% de las tierras y aguas del planeta para 2030, de ahí su nombre económico de “LA META 30-30”.
Muchos detalles detrás de esta meta: No puede conservarse cualquier 30%, debe ser representativo del territorio, debe ser una protección lo más estricta posible, debe incluir a los dueños de la tierra en la toma de decisiones, y los gobiernos deben destinar recursos económicos adecuados para que este nivel de conservación se mantenga en el largo plazo.
Hasta octubre de 2023, 180 países habían firmado y ratificado este acuerdo. Un puñado de países se muestran reacios a su firma, argumentando pérdida de soberanía y limitantes al crecimiento económico. Estos países remisos incluyen a Sudán del Sur, Honduras y Estados Unidos.
México ratificó este acuerdo el 3 de febrero del 2022, a la firma, en nuestro país sólo estaban protegidos 14% del territorio terrestre y 9% de su territorio marítimo. Esto nos pone en una carrera contra el tiempo. Escasos 8 años para que en la parte terrestre logremos proteger un poco más de 314 mil kilómetros cuadrados. Territorio equivalente a la suma de la superficie de Chihuahua, Puebla y San Luis Potosí.
Esta meta descomunal solo puede alcanzarse sumando compromisos federales con acciones a nivel subnacional o estatal.
En el caso del noreste del país, Tamaulipas, Nuevo León, Coahuila están llevando a cabo esfuerzos para cumplir con estos compromisos. Pronatura Noreste, como organización de la sociedad civil con experiencia en coordinar estos esfuerzos, colabora con estos estados en lograr avanzar hacia la meta 30-30.
En el 2022, con el decreto del paisaje natural mariposa monarca, de 555 mil hectáreas, Tamaulipas se colocó en el primer lugar nacional en superficie protegida estatal, protegiendo el 22% de su territorio.
Coahuila cuenta con el 17% de su territorio dentro de áreas protegidas, el estado lleva a cabo esfuerzos para alcanzar la meta 30-30 con otros esquemas de conservación en sitios prioritarios como corredores de vida silvestre.
En el 2024, Nuevo León asume el compromiso de avanzar en la protección de su territorio con 4 nuevas áreas protegidas, que cubrirán 855 mil hectáreas que protegerán grandes corredores en la Sierra Madre Oriental uniendo al Parque Nacional Cumbres de Monterrey con el corredor de mariposa monarca en Tamaulipas, grandes extensiones de bosque que son los que regulan nuestro clima y nos proveen de agua que llenan nuestras presas y subsuelo. Se protegerán también los últimos santuarios de perrito de la pradera al sur del estado y grandes extensiones y lomeríos en el matorral espinoso al norte del estado. Una parte importante de estas áreas a proteger cuentan con vegetación natural primaria, con una buena integridad ecológica, con un alto índice de “capital natural”.
Los trabajos científicos, estudios, y de acercamiento con las comunidades están iniciando este 2025 y se espera que después de lograr concensos, para el año entrante los decretos puedan ser firmados.
Proteger la biodiversidad de Nuevo León no es un capricho de ambientalistas, ni la meta 30-30 es un número o una medalla que colgarnos como estado. Cada especie que se extingue y cada hábitat que se destruye es un paso hacia un futuro incierto. Lo único comprobado es que como especie, sólo podemos vivir en esta era planetaria llamada antropoceno. Proteger la biodiversidad es defender nuestra propia existencia y darle una oportunidad a nuestros hijos de garantizar su subsistencia.
Acercarnos a esta meta Kunming-Montrèal es tejer un vínculo más fuerte con nuestra tierra, es elegir un camino de esperanza y resiliencia.

Imagen: Pronatura Noreste