Cada 1° de mayo, México se une al resto del mundo para conmemorar el Día Internacional del Trabajo. Fecha que simboliza la lucha por jornadas justas, condiciones laborales dignas y reconocimiento de los derechos fundamentales de las y los trabajadores. Sin embargo, en pleno 2025, aún queda una deuda significativa por saldar: la verdadera inclusión de grupos vulnerables.
La inclusión laboral no solo responde a una cuestión de justicia social, sino que también tiene un impacto significativo a nivel mundial, es por esto que la ONU en la agenda 2030 ha establecido un conjunto de objetivos para erradicar la pobreza y asegurar la prosperidad para todos. Particularmente en el ODS 8, se busca promover el trabajo decente y el crecimiento económico, asegurando que todas las personas, independientemente de su género, origen, edad o condición, tengan acceso a empleos dignos, remunerados justamente y con condiciones de trabajo seguras.
Uno de los mayores desafíos según la Organización Internacional del Trabajo (OIT), es el acceso al empleo para las personas con discapacidad. Las tasas de desempleo en este grupo son significativamente más altas que en la población general.
En Nuevo León, uno de los estados más industrializados y prósperos de México, la inclusión laboral no solo es una cuestión de derechos humanos, sino también una necesidad para fomentar la equidad, la productividad y el progreso social.
Aunque la tasa de inclusión laboral ha mejorado en los últimos años, el porcentaje de personas con discapacidad que se encuentran en el mercado de trabajo sigue siendo bajo. La Encuesta Nacional sobre Discapacidad realizada por el INEGI en 2020, reveló que solo el 3% de las personas con discapacidad en el estado tienen un empleo formal. Esta cifra evidencia que aún existe una falta de oportunidades laborales.
Entre las principales barreras que enfrentan las personas con discapacidad para acceder al empleo en Nuevo León, destacan la falta de oportunidades laborales y estigmas sobre la productividad de personas con discapacidad, espacios de trabajo sin adaptaciones físicas o tecnológicas, desconocimiento de incentivos fiscales y normativas de inclusión laboral, escasez de programas de formación profesional accesibles.
Las personas con discapacidad representan un grupo de trabajo calificado que, al contar con las oportunidades necesarias, pueden contribuir de manera significativa al desarrollo de las empresas y al crecimiento económico del estado. Las empresas que implementan políticas de inclusión laboral experimentan un aumento en la productividad, una mejora en el ambiente laboral y una mayor satisfacción de sus empleados, lo que se traduce en mejores resultados a largo plazo.
La transformación social que implica la plena inclusión permite construir una sociedad más justa y equitativa, donde los derechos de todos sean reconocidos y respetados generando un impacto directo en la economía, la ruta para lograrlo es generar diversas estrategias de Inclusión que incluya creación de políticas públicas que incentiven la contratación inclusiva, adaptación de espacios laborales con ajustes razonables, programas de capacitación y certificación laboral dirigidos a personas con discapacidad, sensibilización empresarial y promoción de modelos de empleo con apoyo.
El Trabajo de Andares ABP por la Inclusión Laboral
En Nuevo León, diversas organizaciones están desempeñando un papel crucial en la promoción de la inclusión laboral de las personas con discapacidad, entre ellas se encuentra Andares, ABP. Andares, ABP desde hace 23 años brinda a las personas con discapacidad intelectual oportunidades de desarrollo y herramientas necesarias para acceder a la vida laboral. Una de las iniciativas más destacadas es el Programa de Inclusión Laboral, que ofrece capacitaciones orientadas a que las personas puedan adquirir y desarrollar habilidades que les permitan ejercer plenamente sus derechos, tengan oportunidades de trabajo y una vida laboral digna, este programa actúa como un puente entre las personas con discapacidad y las empresas, brindando un acompañamiento para la contratación en un empleo formal, el autoempleo o emprendimiento, asesorando también a las empresas para garantizar que los entornos laborales sean accesibles, inclusivos y adecuados a las necesidades de los empleados.
El impacto del modelo de intervención Andares ABP trasciende lo individual, generando un cambio positivo en las comunidades y fomentando una sociedad más equitativa, justa y abierta a la diversidad. Más de 350 personas con discapacidad han sido parte de la trasformación social, esto se ha logrado a través de un enfoque integral involucrando familias, empresas y sociedad.
Aunque existen leyes que protegen a las personas con discapacidad en México, en Nuevo León, es esencial que las autoridades locales trabajen en colaboración con las empresas, asociaciones y sociedad para garantizar el cumplimiento de estas, aspecto fundamental que impulsa el acceso a oportunidades laborales en igualdad de condiciones.
En el marco del día del trabajo, la restitución de los derechos laborales de las personas con discapacidad es un aspecto fundamental en la lucha por la igualdad de oportunidades. Promoviendo un cambio cultural hacia una mayor inclusión social.