Muy buenas tardes a todas y todos,
Gran gusto estar con tantas personas de bien…
Cuando Sandrine y Mauricio me pidieron hace unos días honrar en este mi mensaje la memoria de tres grandes ciudadanos que partieron recientemente y que mientras estuvieron entre nosotros compartieron tiempo y talento fungiendo como presidentes de nuestro Consejo Cívico, mi primer pensamiento fue hablarles sobre el trabajo y faenas de cada uno durante sus períodos.
A Gustavo González le tocó presidir Consejo Cívico en 1981-1983, en medio de la 1er gran crisis financiera de nuestro país, la nacionalización de la Banca, cuando no había alternancia en la vida política, ni mucho menos padecíamos los retos que vivimos en estos tiempos actuales.
Juan Ignacio Durán fue presidente en 1994-1995, cuando el 1er TLC nos anunciaba rumbo y estabilidad económica y fue ambiente propicio para crear un numerosas instancias democráticas y mayores espacios de participación ciudadana, contrastando con tres gravísimos magnicidios que nos sacudieron como país.
Y a David Noel Ramírez le tocaron años recientes, cuando los procesos democráticos nos han llevado a cuestionar todo de nuevo… desde el modelo de desarrollo de país, hasta el desmantelamiento de instituciones creadas años atrás… llevándolo a jugar un rol muy activo en fortalecer instancias ciudadanas como las Plataformas Como Vamos, y en el reto inédito -que no habíamos vivido nunca- de la polarización política que ha alejado a nuestros gobernantes de la búsqueda del bien común.
Cuando pensé en todo esto, me vino a la mente la imagen de nuestra Institución, como ese puente que nos ayuda a transitar -aunque no siempre en línea recta- desde el estadio del momento, hacia esa sociedad a la que todos aspiramos a ser…
Y ahí caí en cuenta de que repasar logros de Gustavo, de Juan Ignacio o de David Noel podría llevarnos indebidamente a hacer comparaciones poco relevantes y quizá fuera de lugar….
Esto porque cada uno de ellos leyó y vivió en su momento, los signos de sus tiempos, y con el apoyo de sus consejos hizo lo propio para que Consejo Cívico jugara el papel que le correspondía en esas precisas circunstancias.
¿Porque quién pudiera comparar la relevancia de un tramo u otro de un puente? ¿O quien pudiera ponderar la relevancia de un cimiento, contra la de un piso o una columna en un gran edificio en construcción?
A los tres tuve la fortuna de conocerles y tratarles… a alguno como vecino de barrio siendo niños y luego como cliente de su establecimiento, a otro como su alumno y luego como compañero de innumerables tareas y luchas profesionales y ciudadanas, y a otro mas como empresario exitoso y generoso con muchísimas causas sociales.
Precisamente habiéndolos conocido a los tres, es que me tomé la libertad de optar no por la imposible tarea de hablar de sus méritos o faenas, sino mejor repasar, visibilizar y enaltecer lo que los unía, lo que los hacía digamos “iguales”, como cortados con la misma tijera…
Y atino a ubicar cuatro características que los llevaron a hacer de sus vidas una obra, podría decir “obra maestra”, una que es excepcionalmente destacada y que sirve de inspiración a los demás, en especial a las siguientes generaciones:
- Compromiso con su desarrollo personal, aprendiendo a través de la lectura, el estudio, también aprendiendo de los demás, quizá un poco a prueba y error, pero siempre aprendiendo: a sus 80 años de edad, Gustavo se metió a estudiar una Maestría a en Ciencias de la Familia; Juan Ignacio por su parte fue un profesionista con mente siempre inquieta que nunca dejo de aprender y averiguar como funcionaban o reparaban cosas, vinculado por varias décadas al IPADE, y eligió como su mentor en temas ciudadanos nada menos que a Manuel Rivero, co-fundador con Coco Coindreau de nuestro Consejo Cívico… y David Noel por su parte no solo se preparó excepcionalmente en su profesión sino que compartió sus aprendizajes y su sabiduría a través de numerosos libros en temas de su disciplina profesional, así como sobre compromiso social e integralidad de vida.
- Vida balanceada… cuidando prudentemente de su salud, de su familia, de su trabajo, de su vida interior y usando con sobriedad sus bienes materiales; a manera de breves ejemplos, les comparto que Gustavo fue además de exitoso empresario, entusiasta montañista y ciclista (corrió el 1er Maratón de Monterrey), y tomo y luego impartió clases de Biblia; David Noel combinó magistralmente su éxito profesional con el desarrollo y cuidado de su familia, y apoyó in-numerables causas sociales; y Juan Ignacio, además de también dedicado empresario y padre en una linda familia, destacó en su labor comunitaria participando y apoyando en organismos empresariales, y a nuestras autoridades en temas de vialidad y otros de interés público.
- Generosidad y sencillez en el trato, con un “si” siempre enmarcado en una natural sonrisa ante cualquier petición de ayuda, viniera de quien viniera. En alguno percibí esto siendo cliente de su establecimiento, a otro como maestro y compañero de diversas tareas empresariales, cívicas y sociales, y a otro mas lo vi siempre generoso con quien se le acercaba a pedirle un consejo o cualquier tipo de ayuda. Puedo asegurarles que de -habiéndolos conocido por décadas- de ninguno de los tres supe jamás que haya negado alguna ayuda o apoyo a nadie que se les hubiera acercado.
- Por último y no menos importante: una visión y un compromiso con la sociedad que todos queremos para nosotros, para nuestros hijos y nuestros nietos. Trabajando, como diría mi amigo Coco Coindreau, con la fe de un sembrador, a sabiendas, y lo subrayo, de que muy probablemente los frutos de sus esfuerzos no alcanzarían a ser vistos por ellos mismos.
No encuentro una mejor manera que repasar y hacer nuestras estas estas cuatro características distintivas para honrar la memoria de David Noel, de Juan Ignacio y de Gustavo.
Quisiera para terminar, compartirles una breve reflexión a propósito de este 50 aniversario de Consejo Cívico y del legado sobre nuestros amigos expresidentes:
Sin irnos muy para atrás, sabemos que en el siglo XIX nuestra comunidad se vio en la necesidad de domar las adversidades del clima y de la región… y ahí desarrollamos la capacidad de trabajar duro, para sacar a nuestras familias adelante y que tanto nos enorgullece a los nuevoleonenses.
En el siglo XX, algunas familias, ya para entonces con recursos, pudieron enviar a sus hijos a estudiar al extranjero… trayéndonos desarrollo y tecnologías, pero de manera especial, nos trajeron también el interés por hacer algo por los demás… en ese contexto llegaron a nuestra tierra, varias escuelas humanistas que inculcaban valores, clubes de servicio, organismos empresariales, y las primeras organizaciones de la sociedad civil… entre ellas por supuesto Consejo Cívico…
Y sobre estas bases, este nuestro siglo XXI, nos esta trayendo un impresionante desarrollo de nuestro ECOSISTEMA para potenciar en serio el desarrollo de la sociedad civil… Solo como ejemplos, en apenas unos años, hemos visto nacer desde una sociedad civil cada vez mas organizada y vibrante, a entidades e iniciativas como yCo., Comunidar, Capital Común, Vía Educación, plataformas Cómo Vamos, Hagámoslo Bien, Paz Es, Empresa Contigo, Centro Eugenio Garza Sada, Centro de Empresas Conscientes del Tec, Club de Niños y Niñas de Nuevo León, Latimpacto, Promover, ForoMty… entre muchos otros más… cuyo quehacer es tan diverso como complementario y necesario para edificar la sociedad que todos queremos…
Y una observación muy relevante: casi todas, si no es que todas estas entidades e iniciativas, han surgido en alguna medida, directa o indirectamente, de una semilla común: nuestro Consejo Cívico… ya sea por haber sido incubadas aquí, o porque algún consejero se entusiasmo con algún tema que escuchó en algún evento… o simplemente porque aquí conoció a otros ciudadanos igualmente inquietos y comprometidos.
Gracias a ello, veo frente a nuestra Institución y a nuestra cada vez mas organizada sociedad civil, años de muchísimo trabajo y esfuerzo colectivo…y también tiempos de relevantes avances y logros
Y es importante repasar esto ahora, precisamente cuando estamos honrando la memoria de Gustavo, Juan Ignacio y David Noel, que sembraron en sus momentos cimientos y columnas y pisos de ese futuro que estamos construyendo y que nos llama a sumarnos todos.
Sin duda Gustavo González, David Noel Ramírez y Juan Ignacio Durán fueron personas de bien, cuyos corazones latieron con una fuerza especial, buscando no solo salir adelante en la vida, sino proyectarse hacia los demás, hacia sus familias, sus empresas y proyectos, y de manera especial hacia la sociedad, dejando un ejemplar testimonio y un valioso legado para todos.
Felicidades, Consejo Cívico y gracias Gustavo, gracias Juan Ignacio y gracias David Noel por su generosidad y por su legado a la sociedad…
MUCHAS GRACIAS…

Mensaje de Jorge Lozano Morales, expresidente de Consejo Cívico (2015-2017), para el homenaje a los expresidentes fallecidos durante la celebración de la 50 asamblea de Consejo Cívico