Monterrey, Nuevo León. Lunes 26 de mayo, 2025.- En el marco del 50 aniversario de Consejo Cívico, se llevó a cabo un diálogo con medios de comunicación donde se reflexionó sobre el pasado, presente y futuro de la organización.
El panel para este diálogo estuvo conformado por José Luis “Coco” Coindreau, fundador de Consejo Cívico en 1975 y el segundo presidente de la organización en el periodo de 1977 a 1979; Sandrine Molinard, directora general de la organización; Mauricio de la Garza, presidente del periodo 2024-2026; y Melva Frutos, periodista independiente quien fungió como moderadora.
Durante el evento, celebrado en las oficinas de Consejo Cívico, Melva Frutos realizó preguntas detonadoras que la y los panelistas contestaron de manera abierta y honesta:
¿Por qué se fundó Consejo Cívico en 1975? ¿Qué quería defender o qué quería expresar esa voz?
José Luis Coindreau compartió que la organización nació como respuesta a un contexto de autoritarismo presidencial, particularmente durante el gobierno de Luis Echeverría.
“Como presidente de la Cámara de Comercio sentía que faltaba una voz ciudadana. Los empresarios hablábamos, pero desde un interés de gremio. Hacía falta que el ciudadano opinara por sí mismo”, señaló.
Esa ausencia de voz ciudadana motivó a Coindreau y su amigo y entonces vicepresidente de la CANACO Monterrey, Manuel Rivero, a convocar a asociaciones civiles de diversos perfiles —vecinales, ecológicas, profesionales, entre otras— con el objetivo de construir una representación plural y apartidista.
Así surgió el Consejo de Instituciones, con la intención de defender causas comunes como la seguridad, el medio ambiente o la participación cívica, sin representar intereses particulares. Fue una apuesta por articular una ciudadanía activa y organizada.
¿Cómo trabajaron para sostener esa visión ciudadana y contrarrestar las críticas?
Desde su origen, los fundadores de Consejo Cívico fueron conscientes de la importancia de mantener una línea apartidista para garantizar la legitimidad de su voz ciudadana. Por eso, se eligió como primer presidente a una figura sin filiación partidista visible, y se cuidó con rigor que el Consejo fuera percibido como una organización apolítica, abierta y representativa.
Además, se estableció un modelo de funcionamiento donde cada organización miembro —con distintas causas, perfiles y enfoques— tuviera voz y voto, evitando que una sola postura dominara la agenda. Así, se construyó una plataforma de diálogo y exigencia ciudadana, sostenida con credibilidad frente a gobiernos y actores políticos, incluso en contextos adversos.
¿Cómo evolucionó Consejo Cívico ante los retos del siglo XXI?
Sandrine Molinard, actual directora general, explicó que la organización vivió un punto decisivo durante la crisis de seguridad e institucionalidad que atravesó Nuevo León entre 2009 y 2011. La violencia creciente y la desconfianza ciudadana detonaron un proceso de profesionalización del Consejo, que permitió articular proyectos estratégicos, entre estos Cómo Vamos Nuevo León y el Observatorio Ciudadano de Seguridad, por mencionar algunos.
“Había una altísima desconfianza social… un debilitamiento del tejido social en la comunidad y una alta inseguridad”, dijo Sandrine.
La apuesta fue clara: generar evidencia, exigir con datos y asumir un papel activo en la recuperación del diálogo entre ciudadanía, empresas y gobierno. En palabras de Molinard, el Consejo se convirtió en “project manager” de los acuerdos ciudadanos, gestionando indicadores de avance y convocando actores estratégicos.
“La reconstrucción del tejido social y de espacios de confianza empezó también con este relacionamiento de la sociedad civil… no estábamos tan acostumbrados a trabajar juntos”.
Desde entonces, la agenda del Consejo ha crecido hacia temas como la movilidad, el desarrollo urbano y la calidad del aire, guiándose por lo que la ciudadanía expresa en la Encuesta Así Vamos.
¿Qué temas preocupan hoy a la ciudadanía?
Según Molinard, las encuestas recientes muestran un cambio de prioridades.
“La movilidad se convirtió en la principal preocupación, lo podemos ver en los resultados de la encuesta Así Vamos, seguida de la calidad del aire. Desde hace años tenemos asiento en los consejos de transporte y movilidad, pero ahora priorizamos estos temas de forma mucho más activa”.
¿Cuál es el rol de Consejo Cívico frente al gobierno?
Mauricio de la Garza señaló que el Consejo no busca agradar, sino transformar.
“No representamos partidos, sino causas ciudadanas. Nuestro papel es ser objetivos, señalar, proponer y convocar. No se trata de criticar por criticar, sino de actuar con objetividad y colaborar para resolver los problemas que enfrentamos como comunidad”.
¿Cómo se construye esa fuerza ciudadana?
“La clave es escuchar y articular”, dijo De la Garza.
“No somos todólogos. Nuestro rol es identificar a los expertos entre las organizaciones asociadas, coordinar esfuerzos, y lograr que esa voz conjunta incida. Los problemas cambian, la estructura del Consejo también debe evolucionar”.
¿Qué sigue para Consejo Cívico?
De la Garza cerró el encuentro con una visión clara: “Queremos más participación ciudadana, más organizaciones fortalecidas y mejor información para tomar decisiones. Nuevo León tiene talento de sobra. Es momento de canalizarlo no sólo hacia el sector productivo, sino hacia el bien común”.
A lo largo de sus 50 años, Consejo Cívico se mantiene como un organismo resiliente que se adapta a los retos de Nuevo León y de México. Gracias a la colaboración y el trabajo articulado con otras organizaciones y colectivos, la organización está lista para afrontar los retos del siguiente medio siglo.