Salud mental: Un proyecto de vida

En el marco del Día Internacional de la Salud Mental, considero importante que cada persona voltee a ver cómo se vive la salud mental en su vida. Si bien a veces nos podemos inclinar por ver principalmente por las personas con algún diagnóstico psiquiátrico, el estado de salud mental es un aspecto integral del ser humano que todas y todos experimentamos constantemente en el día a día, que puede potencializar nuestras capacidades y habilidades o, si se ve afectado, limitarlas. Podemos empezar por reconocer el valor de esta dimensión humana y darle el lugar adecuado.

La salud mental es más que la ausencia de algún diagnóstico psiquiátrico. Es un proceso que cada quien vive de manera diferente por el hecho de que somos diferentes en nuestras características, talentos, preferencias y personalidad. Sin embargo, también existen múltiples maneras de vivir las afecciones en la salud mental, que se pueden presentar con distinta duración o intensidad. Por ejemplo, Sara puede experimentar insomnio y falta de apetito, mientras Juan comienza a tener dificultad para despertarse y desarrolla un aumento marcado de apetito. Cuando se presentan alteraciones en el sueño, apetito, ánimo, y/o energía de manera prolongada es importante que se pueda acudir con un médico o un psicólogo para valorar qué es lo que puede estar pasando.

A lo largo de nuestra vida, podemos atravesar múltiples circunstancias y condiciones que resulten en sufrimiento emocional o afecciones en la salud mental. Conectar con nuestras necesidades emocionales puede ser el primer paso para poder transformar nuestra situación. Podemos estar tentados a «no ponerle atención a lo negativo» y tratar de centrarnos en lo positivo. Y aunque el valor de los aspectos agradables en nuestras vidas es indudable, entrar en contacto con nuestro malestar es lo que permite transformarlo. Lo que se ignora no se reconoce, no se atiende, y no se transforma.

En ocasiones, podemos darnos cuenta que una situación personal, o de alguien más, sobrepasa nuestras capacidades. A veces, no podemos solos. Es normal y es humano. Para eso estamos las y los profesionales de la salud mental, para poder acompañar por la situación que se está pasando, y brindar el apoyo necesario para facilitar la estabilización y el desarrollo de habilidades y herramientas que promuevan el bienestar psicológico. Aún con todo esto, me gustaría agregar que creo que es muy importante plantear la atención psicológica como una herramienta que puede beneficiar a las personas en su proceso de vida y crecimiento, en vez de ser visto sólo cómo un método de último recurso para quién la está pasando mal.

Toda afección en salud mental y sufrimiento emocional merece ser escuchado y atendido, empezando por uno mismo. 

La salud mental es un proceso y no un estado fijo. Puede fluctuar. Puede que el proceso no sea lineal. Puede haber recaídas. Es un proyecto que se construye día con día y dura toda la vida. Así como el cambio y el crecimiento, es una labor constante. Cada momento tenemos la oportunidad de tomar decisiones que promuevan nuestra salud mental y la de los demás. Si no estamos acostumbrados, al principio puede requerir de mucho esfuerzo, especialmente si tenemos hábitos marcados que afecten negativa mente nuestro bienestar. Pero conforme vamos desarrollando cierta constancia, se van generando hábitos favorecedores que vuelven cada vez un poco más sencillo tomar esas decisiones. 

Una vez que reconocemos la dimensión de la salud mental en nuestras vidas, puede apoyar en nuestra sensibilidad al abordar el tema con otras personas. Si practicamos ver hacia dentro con un enfoque compasivo y con búsqueda de bienestar, en vez de ejercer una voz crítica o punitiva, es más probable que practiquemos esto con nuestros vínculos más cercanos.

Los seres humanos existimos de manera interdependiente. Tenemos necesidades físicas y emocionales que podemos alimentar en conexión con nosotros mismos, con los demás y con el ambiente. No estamos solos. Aunque a veces nos sintamos solos, podemos realizar la búsqueda para conectar con los demás. Y si por alguna razón no puede ser con las personas a las que usualmente vamos, hay personas que están dispuestas a estar para nosotros, como lo son las amistades, familiares, miembros de la comunidad o de la sociedad civil, médicos, profesionales de la salud mental, y trabajadoras y trabajadores sociales.

Invito a todas y todos los lectores a convertirnos en agentes activos para impulsar el bienestar mental, promoviendo la sensibilización, desestigmatizando la atención psicológica, y reconociendo el valor de la conexión con uno mismo y los vínculos con los demás para el proyecto de vida que le llamamos salud mental.


Suma a tu Salud es una organización de la sociedad civil dedicada a la promoción y atención de salud mental a personas en situación de vulnerabilidad.

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